Sueños, esos fieles aliados

A pesar de la disparidad de nuestra rutina, irremediablemente el desenlace de nuestros días no suele ser muy diferente. La actividad diaria, ya sea elegida o impuesta, siempre terminará cediendo al cansancio. Las horas irán pasando y cuando la oscuridad lo haya inundado todo, uno debería permitirse relajarse, dejar que los párpados caigan y que la consciencia pierda el control de nuestro pensamiento.

Hay quién necesita tener una rutina prefijada; quién en cambio tiene asumido que dos horas antes de que la alarma del despertador irrumpa en el silencio, ya ha dado más de una vuelta a los pasos que dará en el día posterior; están los que encuentran la dificultad en el comienzo, dónde los pensamientos se agolpan y el miedo y la angustia parecen encontrar cualquier excusa para dar forma a las inseguridades. Sin poder olvidar a los que sienten que la noche ha condensado el tiempo y las siete horas bien podrían haber sido siete minutos.

La relación que mantenemos con el sueño y nuestro descanso puede dotarnos de mucha información sobre la que tenemos con nosotros mismos. Después de todo, ¿no podría considerarse el dormir como uno de los mayores momentos de soledad?

Y es que empiezo a encontrar cierta tendencia a asumir que dormir mal es algo a lo que uno debe acostumbrarse, que es lo lógico al sentir estrés, por lo que mejor tomarlo con calma y confiar en que tiempos mejores llegarán. Echando un rápido vistazo en internet he encontrado que el 40% de la población mundial señala padecer insomnio; dato que quizás se alíe con un creciente consumo de ansiolíticos.

Cuando un paciente llega a consulta y asume estas dificultades, uno podría pensar que no habría mejor manera de acceder a las ocupaciones de los pensamientos nocturnos que el apasionante mundo de la interpretación de los sueños. Y aun pareciendo un ejercicio de lógica aplastante, las caras de extrañeza suelen acompañar la propuesta.

En el soñar no hay escapatoria ni engaño. Lo que angustia estará presente a pesar de buscar el más variopinto de los disfraces. Los temores podrán adquirir diversas formas con los estímulos que elijan y los deseos encontrarán cualquier recoveco para darse por cumplidos. Todo aquél que en algún momento haya dedicado algo de atención en sus sueños le habrá podido generar más de una pregunta y reflexión.

¿Por qué aquél compañero del colegio se entremezcla con la compañera recién llegada al trabajo? ¿Cómo es posible que la película vista la noche anterior se convierta en el escenario de una situación familiar? ¿Por qué mi casa deja de ser cómo es? Escenarios desconocidos pueden convertirse en lo contrario y en un solo instante uno puede pasar de un lugar a otro como si se tratara de una heroína. Todo se haya entremezclado pudiendo sentir la más familiar extrañeza del mundo cuando posa sus pies sobre el suelo.

Esto sucede porque los sueños forman parte de nuestro mundo interno. Podrían considerarse como una de las comunicaciones más directas con el interior, aunque un tanto salvaje al no encontrarse con la censura de nuestra consciencia.

Como en tantas otras cosas, fue Sigmund Freud en 1900 quién puso el foco de atención en estas elaboraciones en su libro La interpretación de los sueños, considerada a su vez como la obra de apertura del psicoanálisis. Es en este libro dónde perfila la idea de que los sueños permiten cumplir fantasías a nivel inconsciente, asumiendo un complejo funcionamiento de la psique, dónde todo y nada puede resultar lo que parece.

La propuesta es utilizar este material como una manera de acercarse a nuestra conflictiva interna, a nuestra subjetividad sin engaños, dejándonos llevar por las reflexiones a partir del análisis de cada una de las partes o/y objetos que aparezcan en su trama. La técnica, la denominada asociación libre, no es otra cosa que dejarse llevar por los pensamientos que a uno le puedan venir a la cabeza sin juicios ni cuestionamientos.

Aunque en un primer momento las teorizaciones fueron encaminadas a hablar de este papel cumplidor de deseos, la práctica clínica fue poniendo de relieve su papel en la elaboración de los traumas o como una dramatización de nuestras relaciones internas con los demás, dando expresión a nuestras ansiedades y defensas, siguiendo el mecanismo de la proyección del que hablaba semanas atrás.

Así en un proceso psicoterapéutico el contenido de los sueños suele ir variando según se avanza en el proceso, dando muestras de esta movilización en nuestra censura. Habrá temas que cuenten con una importante repetición y que fomentarán poder abordar cuestiones esenciales. Freud denominaba a estas modificaciones encontradas en los sueños, por la censura de la consciencia, como el trabajo elaborativo del sueño, que mediante los mecanismos de desplazamiento, condensación y simbolización, enmascaran el contenido latente. Su función siempre será la de hacer consciente lo inconsciente, aunque no le pongamos el trabajo fácil, de ahí la rapidez de su olvido si uno no les presta una rápida atención. Quizás es mejor que lo olvidemos, parece decirnos nuestra racionalidad.

Recientemente me topé con un artículo de Andrés Masa Negreira que hablaba de investigaciones que se han dedicado a la recopilación de sueños en momentos circunstanciales complicados, como la pandemia actual. En estas recopilaciones parecen encontrarse cierta tendencia onírica que da muestras de las heridas psicológicas colectiva al aparecer elementos como monstruos invisibles o personas angustiadas y ansiosas ante las aglomeraciones.  

La variabilidad de los sueños en función de lo que vivimos es manifiesta, de ahí a que cuando pueda existir una angustia común el contenido pueda parecerse. Aun así, buscar un significado generalizado sería entrar en la misma dinámica que leer el horóscopo para entender porque uno puede sentirse triste. A pesar de que exista repetición, como volar o esa terrible sensación de correr con todas las fuerzas posibles avanzando lo mínimo, la significación que tienen para cada uno nunca será la misma. Sino, piense en cualquier objeto e intente establecer una cadena asociativa de palabras relacionadas, posiblemente no haya ninguna igual que la suya.

Cada objeto, cada experiencia o cada imagen cuentan con la huella del modo en el que cada uno ha vivido y construido sus recuerdos. De ahí que para la interpretación de los sueños sea tan importante el carácter particular e inalienable.

Nadie mejor que uno para descifrar los enigmas que dificultan nuestro descanso. Nada mejor que las historias construidas mientras el cuerpo descansa y el inconsciente guía.

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