Reinicio

Hace mucho tiempo que no escribía en este espacio y lo primero que me surge no es otra cosa que una disculpa por ello, porque el comienzo se quedara solo en eso.

He de decir que nunca estuvo olvidado y en aquéllas épocas de más tranquilidad laboral siempre aparecía la idea de retomarlo. Pero las escusas, tan accesibles en ocasiones, relajaban la sensación de culpa; las prisas, el estrés o la constante sensación de falta de tiempo pasaban a convertirse en aliados.

En cambio, ahora las circunstancias nos empujan a lo contrario, a la calma y a la pausa. Ojalá hubiéramos encontrado estas opciones de otra forma, sin una imposición del afuera y, sobretodo, sin estar rodeado de enfermedad, sufrimiento e imposibilidad de estar cerca y apoyarnos en lo social del modo al que estábamos acostumbrados.

Se considera una crisis como un cambio profundo de consecuencias importantes en un proceso y situación, en la manera en que éstas eran apreciadas. Siendo así su definición, podemos decir que el mundo entero, conformado por cada uno de nosotros, se encuentra en crisis.

Posiblemente, la mayoría nunca habíamos sentido tan de cerca la incertidumbre, la imposibilidad de planear nuestros siguientes pasos ni idear los nuevos proyectos; la pandemia ha paralizado la construcción de muchas ilusiones y fantasías. ¿Cómo no va a generar esto angustia y malestar? La situación actual nos empuja a un posicionamiento nuevo que, como suele ocurrir, necesitará un tiempo de adaptación en el que debemos escucharnos y comprendernos.

Difícil tarea cuando otro de nuestros rasgos característicos también reside en esto, en pensar en el siguiente paso a dar antes de entender nuestro lugar. Así, mucho se comenta en estos días de confinamiento sobre cómo nos cambiará esta situación apareciendo miles de opiniones que van desde el más profundo desánimo, asumiendo que tras salir de esta todo volverá a ser como siempre, hasta el optimismo absoluto pensando que la sociedad podrá convertirse en un ideal de reflexión, asunción de errores y buenos propósitos que serán conseguidos.

Pero la realidad nos devuelve que nada se puede augurar sobre ello, sobre cuáles serán los derroteros a los que nos conducirán estos acontecimientos; puesto que la historia, ya sea individual o colectiva, solo depende de las decisiones y de los deseos que nos movilizan a cada uno. Aun así de algo estoy convencida y es que, como cualquier otro acontecimiento inesperado que trastoca todo atisbo de normalidad, obliga a un replanteamiento. Que sea solo presente o solo futuro o que aúne los tres tiempos solamente dependerá de nosotros.

Dependerá de las maneras en que cada uno reaccionamos, dónde también se encuentra mucha variabilidad; yendo desde la paciencia hasta la impulsividad, del bloqueo a la aceptación.

Por esta diferenciación individual, lo idóneo pasaría por intentar abrir un espacio de reflexión y escucha con nosotros mismos, puesto que es ahí donde encontraremos las claves para comprendernos y justamente hacer aquello que podría devolvernos bienestar y relajar las sensaciones a explorar en este encerramiento.

Sean como sean, como se ha dicho las situaciones intensas suelen trastocar, remover un poco los cimientos de cada uno. La situación de la que se precede no volverá a ser la misma y ni siquiera nosotros lo seremos, por lo que es importante permitirse la irrupción de lo que uno pueda sentir.

Me ha sorprendido gratamente, al releer post anteriores, que alegara una necesidad de la importancia de la espera y de un tiempo de reflexión dónde poder encontrar la perspectiva en el que cada uno pueda sentirse cómodo. Quizás pueda ser una lectura para salir de esta crisis más reforzado.

Por mi parte, lo que tengo claro es que no hay mejor momento para retomar este espacio; ante la reclusión y la distancia poder reforzar la construcción de una ilusión de compañía y apoyo.  

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2 comentarios

  1. Hola Elena: Soy marido de Táli prima de tu padre, y creo que me conoces aunque solo sea por comentarios de tu madre o tu padre, yo te conozco de cuando eras mas pequeña.Tu madre me dió la dirección para entrar en tu Blog, y aqui estoy leyendo lo que llevas escrito.Me agrada bastante que jóvenes como tu, pongan tanta pasión en aquello que hacen,y que ademas sea de lo mismo que ha estudiado en su carrera, eso es vocación.
    Es difícil para mi en estos momentos,escribir un comentario,no por tiempo evidentemente,si no, por volver a releer y poder centrarme en aquello en lo que yo considere que puedo aportar algo.
    De entrada te diré que existen dos cosas, que hasta ahora han movido el mundo, la economía y el poder ideológico en sus diferentes versiones, (religiones,partidos políticos,cumbre de los 8,club bilderberg etc) asi que queramos o no conforma la mayoría del pensamiento humano,aunque yo soy optimista, y pienso que los momentos de crisis pueden ser un punto de inflexión,para poder explorar otras vías que nos hagan a todos mas felices y solidarios, pero no va a ser fácil.

    1. Hola Antonio, por supuesto que te recuerdo.
      Me agrada mucho que hayas leído el blog y de para reflexionar, esa es la intención 🙂
      Estoy de acuerdo, el pensamiento humano se encuentra demasiado influido por el poder y lo económico; aun así, yo también soy optimista y las crisis pueden realizar cambios en muchos, con que sea en unos pocos ya habrá merecido la pena…
      Espero que me sigas leyendo.
      Un abrazo.

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